
Una película impresionante, una ficción historicista de la mejor calidad. Una ficción verosímil y poética.
Yo, que como historiador vivo poniéndole pereque a todas esas producciones que tratan de recrear historias del pasado, pocas veces había salido contento 100% de una película "de época". Cuestión de gustos, a fin de cuentas, pero a mi, pocas veces me había gustado tanto, tanto pero tanto una película así. Eso que sentí hoy viendo Chicogrande, sólo lo puedo comparar con lo que sentí cuando vi Master and Commander [Peter Weir, 2003] y cuando vi Jericó[Luis Alberto Lamata, 1991]. Esas sí son películas bien hechas, con una exploración de fuentes y un cuidado absoluto de todos los detalles, verdaderas películas que contaron con la asesoría de historiadores excelentes. No como esas caspas dizque "Troya" (donde en medio de un combate en pleno mediterráneo oriental del siglo XIII a.C aparecen un par de llamas andinas), esa tal "1492, The Conquest of Paradise" con esos tainos hablando en inglés o para no ir muy lejos, esa tal "Rosario Tijeras", llena de carros con placas amarillas, sabiendo que en los ochentas las placas eran negras y todas decían "Colombia". Que le aprendan a Víctor Gaviria que si sabe que en los ochentas los sicarios andaban en Kalibmatic y en XT-500 y por eso no falla en ilustrar todos esos detalles!
Chicogrande es una película sobre la Revolución Mexicana, evento ubicado en la década de 1910. Una angustiante pugna entre carranzistas y soldados gringos contra villistas mexicanos empeñados en no delatar el paradero de Pancho Villa. Chicogrande [Damián Alcázar] es un revolucionario intrépido que busca con urgencia atención médica para curar a Pancho Villa que ha sido herido de bala en una pierna por las tropas carranzistas en México, después de haberse retirado de su intento por invadir Colombus, un pueblo de Nuevo México, USA.
Todo el periplo de Chicogrande es ilustrado magistralmente por el director de la película. Asunto valiosísimo: la película se habla en dos idiomas: español e inglés. Las actuaciones son impecables, los personajes son encantadores. Indios apaches, campesinos mexicanos, soldados carranzistas, soldados norteamericanos, gente pueblerina de esa enigmática e inmensa región de frontera que es el estado de Chihuahua, al norte de México. Los diálogos son buenísimos, los insultos que se propinan gringos y mexicanos entre sí, también:
-Where is Villa? fucking greaser!
-¡No le digo nada gringo, jijo de la chingada!
Los paisajes son tremendos, las tomas bellísimas. Esa inmensidad del desierto, los caballos, los uniformes, los pertrechos... Los soldados gringos borrachos y putiando en una cantina de Ciudad Guerrero, la violencia nítida de cada situación desatada gracias al amparo que Venustiano Carranza otorgó a Woodrow Wilson para llevar a cabo la Punitive Expedition.
Un actor increible: Daniel Martínez, que encarna al mayor norteamericano Butch Fenton. Uno creería que un Mexicano no sería capáz de actuar de gringo. Pues bien que lo hizo y con un inglés-texano impecable. No como esos güevones que traen de por allá de España a hacer de antioqueños en la Medellín de los ochentas, no. La purita actuación de calidad se ve en Chicogrande, una historia que muestra como Pancho Villa estuvo en todas y en ninguna parte. Una película bastante cuidada que contiene una evidente carga política que está recordando constantemente esa histórica rencilla que esos dos países siempre se han cultivado. Bueno es que la hayan estrenado por estos días en que unos hijos de puta de la patrulla fronteriza del estado de Texas mataron un pelao de 14 años en Ciudad Juárez porque estaba "armado con una piedra".
Que buena película ésta. Se las recomiendo a todos, a ojo cerrado. Para mí, entró al top 5 de las películas hechas en América Latina. Cuando se acabó, me tuve que contener para no aplaudir.
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*Chicogrande, Dir: Felipe Cazals (México, 2010)